MIRADAS QUE SE CRUZAN Y SONRISAS QUE SE ATRAEN

Si me preguntan por qué he dejado de escribir tanto tiempo en mi blog, la verdad no sabría dar razones. Pereza, decepción y aburrimiento por la falta de compromiso de mucha gente quizá son las razones de este descuido, pero me animo sólo a estar comprometido conmigo mismo. La verdad es que esto nace después de la realización de la Marcha por la Diversidad Sexual en su quinta versión, directamente hablando de la relación establecida con el director de la Fundación Chaina y la conveniencia de sus acciones, poniendo de manifiesto sus intereses personales por encima de los colectivos, cosa que no me va.

La semana pasada había definido que la última acción que llevaría a cabo con la Fundación serían los dos programas que teníamos el martes después de la marcha (Junio 29), y participar directamente en el programa Punto G del Canal Universitario, pero ante la ausencia y desinterés de Andrés Rojas por presentarse al proceso de reconocimiento de la Fundación Chaina en los medios.

Se convocó reunión el jueves 1 de Julio en casa de Rojas a las 7 p.m., hora en la que me presenté, pero ante la espera por más de 15 minutos en el lugar, y pensando que me iban a quedar mal como las tres veces anteriores, retomé camino a mi casa a pie. Llegué al barrio hacia las 7:30 p.m. y surcando por las calles, veía la gente que en esas horas discurrían o se encontraban apostados en las esquinas.

Cerca de llegar a un cruce importante, una mirada captó mi atención y sólo atiné a ver. Las miradas se cruzaron y ante la intensidad de la situación, mis ojos se entornaron hacia el frente, pero no podía escapar al asombro que me provocó ese rostro. Volví mi vista hacia el sujeto aquel y me di cuenta que él también estaba haciendo el mismo ejercicio.

Ya casi llegando a la esquina tomé la decisión de detenerme y me esperé de pie. A lo lejos logré observar que el muchacho también se había detenido y emprendí camino. Me sonó el teléfono, lo fui a contestar y cuando busqué a lo lejos la figura de aquel sujeto que me había encantado con su insistencia, la imagen se perdió y pensé que el sujeto se había retirado.

Al teléfono me hablaba Andrés Rojas quien me recriminaba el por qué me había devuelto a mi casa, y le dije que la reunión era a las 7 p.m. y no a las 7:30 ni a las 8:00 p.m. El sujeto me estaba esperando y colgué el celular. El saludo fue corto y sin embargo hubo confianza. Las sonrisas por la experiencia de detener el paso y contemplarse y hablarnos fue algo cómico, y ello me permitió vislumbrar la bella sonrisa y la mirada de picardía del sujeto aquel, que reconocí como Fabián Andrés Ceballos López.

Debajo del árbol de guayabas tuvimos nuestro primer diálogo, y hubo encanto de parte y parte. Me contó que había sido el dueño de Dejavú, un bar gay de la ciudad que había cerrado las puertas dos meses antes. Recibí la llamada de Arbey Gálviz y le dije que estaba en medio de una cita.

Nos sentamos en un muro y seguimos el proceso de conocernos, y los acercamientos cada vez más supremos se efectuaban con la naturaleza del caso, y no nos importó que nos vieran acariciándonos los brazos, que nuestras narices se encontraran en un lugar en común, o que nos robáramos un beso mutuamente.

Casi simulando una escena del pasado, llegó un carro del ejercito con una gran cantidad de camiones haciendo redada, pero siguiendo de largo por la calle 14, y como nos sentimos intimidados, nos movimos del lugar. Caminamos hacia mi casa. Allí definimos que yo me encaminaría a casa y él también y que hacia las 9:30 p.m. nos encontraríamos en la 16 con 53. Llegué a casa, comí y después de haber pasado el tiempo, nos encontramos de nuevo.

Caminamos hacia Limonar, por la 16 con 58 buscando a un amigo suyo que tiene una sala de internet, pero no lo hallamos. Compramos cigarrillos y sorpresa-sorpresa… también fuma. Me contó de su noviazgo terminado recientemente y que estaba buscando dónde irse a vivir solo, pues la situación con José Antonio (su ex) ahora está insostenible, debido a que aún viven juntos.

Un par de besos más largos discurrieron por nuestros sensibles labios y tomamos algo de beber en una panadería cercana. Me sorprendí que conociera a tantas personas cercanas a los procesos de activismo en el sector LGBTI, y me gustó más. Hubo momentos en que le dije abiertamente que era un papasito, que era bello físicamente, que era muy inteligente y despierto, además de maduro, pese a sus escasos 21 años.

Al otro día se lo comenté a Rodolfo y este trató de hacerme sentir mal, por lo que lo de Eduardo está muy reciente, y le aclaré que ahí no había nada, y que yo no estaba diciendo que yo me fuera a casar con Fabián, pero por lo menos sí era algo que me había causado emociones pero que no se las volvería a compartir.

Este viernes 2 de Julio estamos citados de nuevo, y ya veremos qué vamos a hacer o qué acaecerá en nuestro encuentro… Hmmm, anoche hice el Ambigrama de los nombres… ¿Será que caerá en la maldición de los Illuminati?

(NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA: HEMOS ESTDO EN MI CASA, LO HA CONOCIDO MI HERMANA Y MI MAMÁ Y HA HABIDO BUENA ACOGIDA… PRONTO MÁS NOTICIAS {Julio 4 2010})