AMBIGRAMAS Y MI SUERTE EN EL AMOR

Desde que llegaron a mi vida las obras de Dan Brown, me he fascinado por la capacidad con que cuenta este escritor, de tomar hechos reales y mezclarlos entre sí para armar historias que parecen ciertas, como lo acaecido en Ángeles y Demonios y en El Código Da Vinci.

Excelente texto de Dan Brown

Siempre he creído que los poderes de la mente en cuanto a creatividad e invención son ilimitados, y gracias a este escritor me he basado en unas partículas particulares por su asombrosa connotación de ser leídas al revés y al derecho, y es así, con la obra de Ángeles y Demonios cómo aprendí a desarrollar el método de hacer ambigramas.

En el libro de Brown, los ambigramas han sido formas de expresión durante siglos, con un significado especial. Los ambigramas servían para denotar el nombre de los cuatro elementos de la antigüedad: tierra (earth), aire (air), fuego (fire), agua (water), y especialmente del grupo secreto de los ‘Illuminati’.

La versión en cine nos dejó ver más a fondo este tipo de expresiones, y particularmente a mí me inspiró para abalanzarme a crear un ambigrama con mi nombre: CARLOS.

Luego de un tiempo, los ambigramas serían el medio a través de los cuales expresaría la unión que yo sostenía con diversos personajes, entre mis amigos, mi familia y mis novios de turno. Desde 2008 estos personajes: Franky, Julian, Freddy, Jorge, Juanca y Eduardo han sido retratados a través de ambigramas uniéndolos a mi nombre de pila en una sola palabra.

Al parecer, el hecho de que realice estas formas creativas suele deshacer todo tipo de ligue que exista o haya existido, pues las relaciones terminan con el tiempo, a los pocos meses o sin mayor esfuerzo.

Pero pese a que esto se siga sucediendo (como posiblemente acontezca en este momento), no voy a permitir dejar esta práctica de tomar cualquier papel e inventarme palabras con dobles significados leídas en uno u otro sentido.