Decidí salir de la rutina, de los fines de semana en los que me veo con mis amigos, y he dedicado un día completo a mi familia, la mejor medicina que puede haber para que el espíritu se sienta satisfecho. La cuestión es la siguiente, ante la invitación de mamá de salir a un paseo colectivo, la acepté y me aventuré. Un clima frio, con un sol en todo su furor era escenario perfecto para pasarla. Pero no todo fue color de rosa e hice un descubrimiento que me dejó congelado: soy alérgico al agua fría y ello me produce un sarpullido que se vio reflejado en mi espalda, brazos y piernas. Pese a que me asusté y preocupé por lo acontecido, supongo que ello es de familia, porque mi prima Liliana también sufre de lo mismo… lo raro del caso es que NUNCA antes me había pasado… y eso que mis paseos a río eran contantes en los años anteriores, pero bueno… se chupó frío un rato.
Por otra parte, en mi labor de telemercaderista uno se puede encontrar con múltiples personalidades y gente que tú sabes que jamás te atravesará por tu camino, pero que te muestran tanta confianza que te dejan atónito con sus historias. Casos recientes son el de una mujer anciana que vive sola y que añora que su familia la visite para al menos sacarla al parque, pues sus 6 hijos ya están organizados, y sólo Guillermo, hijo menor y abogado (pensé que era gay, pero no…) es el único que la visita. También recuerdo el caso de un hombre de más de 50 años, que vive en Cali y que añora volver a la Rusia y Europa Oriental que conoció en sus años mozos, y que ahora se quedará en deseos reprimidos por no poder viajar de nuevo a aquellos lares. Este si es gay… trató de tirarme los perros, pero no accedí.
En el ejercicio de telemercaderista uno debe ser muy cuidadoso en la manera cómo uno se expresa, pues la imaginación de los clientes potenciales es volátil y pueden derrumbar el hecho de vender una idea… Cuando hay gente desarmada, se producen casos como el que expongo ahora mismo, dado que hay posibilidades del diálogo. Una mujer, por el hecho de decirme “su mercé” y de reírse de situaciones jocosas que nos circundaron en ese momento se convirtió en mi centro de atención, y tras de un primer contacto, al otro día le he llamado e iniciamos un diálogo compartido… bastante interesante y profundo, pero no podía permitir que continuara más allá del límite que suelo colocarle a las mujeres, y es decirles que soy gay y que por mucha simpatía que haya no les puedo permitir, si ellas lo demuestran, que se ilusionen de una voz o un físico.
Y pese a que puse ese límite, Nora Alzate, abogada de 38 años me hizo pensar de nuevo en lo afortunado que podría llegar a ser heterosexual con mujeres con la calidad como la de esta señora, madre de Valentina de 8 años, mismo tiempo que lleva separada. Gracias por eso Nora…!
Y por otra parte, otra vez los bandidos se ponen de acuerdo en hacer daño hacia las personas que se notan amables y utilizando metodologías vandálicas desestabilizantes como la escopolamina, roban y hacen daño. Andrés Rojas ha sido víctima de ese fenómeno… pero también me pongo a pensar… tantas veces de hablar sobre la seguridad y de cómo evitar esos sucesos terribles, ¿tuviste la precaución? ¿Quién era la persona que te acompañaba y qué tan responsable? Este fin de semana no te fui a visitar Andrés porque me indignó el suceso, me preocupé, me dio malgenio y me cuestioné… y los cuestioné a ustedes, tanto a víctima como a victimario.
Esta noche salgo de karaoke con mi papá, un ejercicio que ambos disfrutamos juntos!